"Erase una vez, en una villa abulense, un malvado alcalde que con su mala gestión destrozó las esperanzas de un pueblo, sumiéndolo en un desbarajuste social y en un retraso cultural, todo esto debido a una política basado en el caciquismo local y vasallaje feudal por parte del alcade don Julián Martín y sus vasallos, criados, esclavos o como quieran llamarles, más propia de varios siglos atrás que del siglo XXI en el que vivimos. Muchos de los habitantes de esta villa eran infelices y se mostraban tristes por el oscuro futuro que le esperaba a su querido pueblo si esta nefasta gestión del pueblo continuaba.
Pero un buen día, llegaría la alegría de todos estos habitantes. Ese día fue el 27 de mayo de 2007, día en el que se celebraron las elecciones municipales. El recuento de votos dió como ganador a la formación liderada por Francisco Hernández, una formación con ideas frescas cuyo principal objetivo era el bien para el pueblo, pretendiendo que avanzara, realizando una política para todos. A pesar de su victoria en número de votos, obtuvo 4 concejales, al igual que la formación liderada por el malvado Julián Martín. Los avatares del destino daban el último concejal a la recién nacida formación AIM, liderada por Juan Manuel Méndez. Una formación que también buscaba el cambio y la renovación de la alcaldía, ya que se dieron cuenta del mal que Julián nos estaba haciendo a todos.
Tras unos días de polémica y rumores sobre lo que votaría Juan Manuel el día de la investidura, finalmente optó por abstenerse, no apoyando ni a unos, ni a otros, pero que otorgaba la alcaldía a Francisco Hernández por ser la más votada en la calle.
Así los habitantes de esta villa fueron felices y comieron perdices."
¿Bonito final verdad? Una lástima que todo se halla ido a la mierda, y perdonen por la expresión, el pasado 2 de Febrero de 2008. Un impresentable (¿acaso tiene otro nombre quién miente y vende a un pueblo?) se alió con Julián Martín Navarro regalándole (o más bien, vendiéndole) la alcaldía supuestamente por una considerable suma de dinero (¿cuántos habrán sido si anteriormente rechazó, según él, 20 millones?). Es más, si no es así, no tiene otra explicación que una persona engañe a un pueblo y se busque el solito el destierro de manera gratuita. Por cierto, por si alguno se hace el despistado, sí, estoy refiriéndome a Juan Manuel Méndez.
El pasado 2 de marzo se hizo pública una noticia con la que se le debió caer la cara de vergüenza al susodicho, bueno, en caso de que tenga de eso, pues sus compañeros de formación, aquellos que subvencionaron su aventura, los mismos que hicieron posible que se hiciera la candidatura y sí, los mismos gracias a los cuales consiguió salir concejal, presentaban un comunicado firmado por todos los componentes de la agrupación mostrando su rechazo total a la decisión tomada por el traidor de su cabeza de lista. Bueno, no fue firmado por todos, Juan Manuel no lo firmó, obviamente, ni tampoco Manuel González. Después de conocerse que este último no firmó el comunicado, a la gente del pueblo se le ha escuchado decir: “¿qué pasa? ¿también han dado dinero a este?”. Pues eso no lo sabemos, pero si no es así, debe ser la persona más tonta de todo este circo montado al rededor del nuevo alcalde (y eso que el listón está bien bajo), puesto que debe ser el único que no ha recibido nada a cambio.
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